Filosofía de vida y espíritu marcial

Un practicante de artes marciales es una persona relajada, físicamente tranquila, pero que tiene la capacidad de alzarse, arrastrando ante sí cualquier obstáculo cuando su vida, o las vidas de los que ama, se hallan en peligro…

Todos han oído hablar de personas que han levantado cargas que no podrían haber soportado bajo circunstancias normales y las han trasladado hasta lugar seguro en un caso de incendio.  Y, cuando el incendio ha terminado, esa persona no puede levantar la misma carga.
Fue capaz de realizar esa hazaña aparentemente imposible porque, instintivamente, había unificado su cuerpo y su mente durante un momento de desastre, mientras que en circunstancias normales su cuerpo y su espíritu operan independientemente.

Si comprendiese esta repentina superfuerza y aprendiese a unificar su cuerpo y espíritu a voluntad, podría realizar increíbles hazañas en los deportes, así como en su vida.

El verdadero poder puede ser utilizado eficazmente sólo cuando tu mente y tu cuerpo están unificados.

filosofia practicante meditando artes marciales

El estilo de Manel Ribot

Esencialmente, trato de enseñar artes marciales a la necesidad individual, no por repetición. No me limito a dar una serie de reglas que seguir. Enseño una forma de pensar, de competir, de vivir, etc.

Intento comprender por qué alguien hace una acción. No hay una sola respuesta para todas las situaciones; uno tiene que ser flexible. Intento enseñar filosofía a través de la disciplina física y mental.

También trato de enseñar improvisación; a reaccionar de la mejor manera ante cualquier situación desconocida.
Hablo de predecir qué es lo que va a realizar tu oponente en cualquier arte marcial, antes incluso de que se le pase por la cabeza.

En cualquier arte marcial, el verdadero arte no tiene propósito ni objetivo. Cuanto más obstinado trates de aprender a disparar la flecha con el propósito de alcanzar el blanco, menos conseguirás una cosa y más retrocederá la otra.
Lo que obstaculiza tu camino es que tienes una voluntad demasiado voluntariosa.

¡DÉJATE IR, abandónate a ti mismo y a todo lo que esté detrás de ti!

Cerrar menú